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TAILORING TECH

José, un tío abuelo mío descendiente de piamonteses me dijo una vez: “el traje ideal no es el que le queda perfecto al cliente, es el que al cliente le sirve y por mucho tiempo”. Yo era muy niño y no usaba trajes por lo que ese concepto solo quedó grabado porque me fascinaba ver como de un rollo de tela él lograba que una persona se sintiera cómoda y elegante.

Elegí el oficio de las comunicaciones y hoy me sumerjo en nuevas tecnologías y, como vendedor recuerdo aquella frase aunque la sastrería a medida pareciera un oficio en extinción contra la oferta de confección industrializada…

Entonces, la pregunta “qué quiere el cliente” o “que necesita “, termina siendo una síntesis muy corta a la hora de tener la información adecuada para ofrecer una solución.

Por lo tanto, un requerimiento cuantitativo (como las medidas para un traje) es solo el comienzo de un proceso de indagación donde otros perfiles entran en juego.

Las necesidades del negocio, la interacción de sus actores y los resultados esperados forman parte de un universo que se incorpora a un proyecto o propuesta tecnológica de modo definitorio.

Entender el negocio del cliente coopera dramáticamente a la hora de definir qué solución debe incorporarse.

Del mismo modo, la relación precio prestación, las premisas financieras y el aumento de ingresos hacen que los decisores en la dirección tengan su exigencia más alta.

Por otra parte, los requisitos de un Jefe de Tecnología están más vinculados a cuestiones como escalabilidad, facilidad de implementación y mantenimiento mínimo.

Finalmente, el responsable de explotación hará hincapié en facilidad de uso y operación y mejoras en el entorno de trabajo y de relación con sus clientes, o lo que hoy llamamos “experiencia de cliente”.

En Capecom, esta comprensión de las necesidades del cliente y su entorno nos convierte en “sastres tecnológicos”, tomando medidas, eligiendo los materiales adecuados, y aplicando nuestro “oficio” , herramientas y experiencia para conseguir el mejor resultado.
No nos encontrará con el metro en el cuello ni la tiza en el bolsillo pero simplemente porque primero nos sentaremos a escucharlo y entenderlo.

MC